11/05/09

Funzisoga, y seaoga


A........ que las hilachas

Bueno seguimos despues del ataque del a h1n1 y miren que siempre supe que algo asi pasaría.
Afortunadamente el pueblo esta bien corrioso ante los maltratos en el extranjero.
Le vale madre. Tenemos la receta para no tener influenza buscala en "el año que olvidamos"
Y si gustan disfrutar de monos e historias y tragos y baile y fiesta. Chequen el blog.
Sorpresas habrá para todos; y a divertirse ahora QUE YA HAY ANTROS otra vez porque hasta el otoño regresa el virus marrano o humano. Mal llamado virus.
Suerte.

solo como remedio.


juegos de manos


Leyendas del Rosario

La pelota de Atenea

Uno sale a la vida como luchador rudo. Dirigiéndose al ring, y se entretiene en sueños que no puede olvidar. En sus impotencias. En no poder golpear a sus compañeros en lo onírico y en la vigilia por ejemplo. Como una representación de villano del pancracio: golpeándose el pecho, alegando en un mitote interminable.
Experimente de niño una aparición de lo que explican es un OVNI. Una noche miro por la ventana y veo un asteroide redondo que pasa volando por la colonia. Salí muy rápido de casa. Afuera, en el patio, no vi nada. Me metí a la casa. Después nada. Solo quiero dormir. Mi hermana mayor estudiaba en la sala cuando la pelota de Atenea observé volando sobre la colonia. Frente a mi casa el Popo y la Mujer dormida acompañan al valle de lágrimas (y risas). Nuestro diccionario con imágenes de culturas diferentes, entre ellas el arte griego y mis manos que buscan por si solas lecturas; encontraron una foto de ella con una pelota entre sus manos. Aún sigo viendo estrellas en el cielo de noche; el cielo hace unas décadas estaba tupido de ellas. Era mejor verlas en la provincia. La noche en la provincia, sorprendía.
Funzi

La pelota de Atenea


Leyenda Urbana

A lo rudo y cursi

Si la ciudad vive un diurno ir y venir de autos, se queda en un Deja vu. Vuelve la blasfemia después de a media noche. El humo de los antros, de tables dances, de bares donde toca algún DJ.
Al bar de moda llego una noche un grupo de sicarios. Cierran el lugar. Nadie sale nadie entra. Reparten droga: coca, churros de mariguana. Invitan tragos. Regalan una flor a algunas de las chicas. Desalojan después de un rato del bar salen todos menos las chicas con flor. Las violan. Después vuelve todo a la normalidad: travestis en la avenida, teiboleras que han sido raptadas en otros municipios toman un taxi pa’ seguirla o para guardarse en sus casas. Caminantes, taxis; enfermos de soledad que alimentan rocolas. Un mensaje por celular avisa a la gente bonita no salir a bares de noche; los ricos no quieren salir, los chicos de los barrios quieren matarse entre si .Todos deberían pero nadie puede ver amanecer.