A lo rudo y cursi
Si la ciudad vive un diurno ir y venir de autos, se queda en un Deja vu. Vuelve la blasfemia después de a media noche. El humo de los antros, de tables dances, de bares donde toca algún DJ.
Al bar de moda llego una noche un grupo de sicarios. Cierran el lugar. Nadie sale nadie entra. Reparten droga: coca, churros de mariguana. Invitan tragos. Regalan una flor a algunas de las chicas. Desalojan después de un rato del bar salen todos menos las chicas con flor. Las violan. Después vuelve todo a la normalidad: travestis en la avenida, teiboleras que han sido raptadas en otros municipios toman un taxi pa’ seguirla o para guardarse en sus casas. Caminantes, taxis; enfermos de soledad que alimentan rocolas. Un mensaje por celular avisa a la gente bonita no salir a bares de noche; los ricos no quieren salir, los chicos de los barrios quieren matarse entre si .Todos deberían pero nadie puede ver amanecer.
11/05/09
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